sábado, 13 de septiembre de 2008

A propósito de aprender por competencias


Aprendizaje y desarrollo de competencias

La inteligencia y el aprendizaje no son características solamente humanas, en distintos niveles de la escala evolutiva podemos encontrar evidencias de aprendizaje e inteligencia, sin embargo en esta reflexión me enfocaré hacia la inteligencia y el aprendizaje humano.

La palabra inteligencia, “proviene de inteligere, término compuesto de intus (entre) y legere (escoger), por lo que, etimológicamente, inteligente es quien sabe escoger” [1]

La inteligencia, es resultado del “potencial biológico (genético) y psicológico (elementos cognitivos) por lo tanto, es una capacidad biológica y sociocultural que nos permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión. En ese sentido, los individuos somos diferentes en cuanto a esta “capacidad que comprende la habilidad de comprender ideas, de adaptarse al entorno, de aprender de la experiencia, de realizar diversas formas de razonamiento, de superar obstáculos mediante la reflexión, dentro de un marco cultural determinado”1

La inteligencia y el aprendizaje, son capacidades relacionadas, , desde mi punto de vista como bióloga, la inteligencia se refiere al “potencial biológico”, mientras que el aprendizaje se logra cuando interactuamos y sobre todo por “como” interactuamos con la realidad, es decir, mediante la experiencia el individuo va incorporando información que reestructura su pensamiento (inteligencia).

Existen diferentes corrientes psico-pedagógicas en cuanto a como facilitar y lograr el aprendizaje en nuestros alumnos, el aprendizaje por competencias es el que estamos incorporando a nuestros planes de estudio conforme a la RIEMS.

De acuerdo al proyecto DeSeCo (Definition and Selection of Competencies) de la OCDE, la competencia es la “capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecuada. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”.[2]

Javier Vargas, citando a Ronald Barnett, cuestiona el hecho de que la educación superior confunda su objetivo educativo, privilegiando las competencias operativas sobre las académicas. Las competencias operativas, se refieren a las habilidades técnicas particulares de cada profesión que son requeridas en el mercado laboral. Mientras que las competencias académicas se refieren a los logros educativos en cuanto a construcción de nuevos conocimientos, conciencia crítica y sentido social, de manera que las universidades continúen su labor de formar profesionistas comprometidos con el desarrollo no solo tecnológico del país, sino particularmente con el desarrollo social.

La educación superior no puede supeditarse a los requerimientos del mercado, no deben reproducir solamente los intereses de las empresas, aunque debe considerar las competencias laborales, esto solo será uno de los aspectos a considerar en la formación de las competencias socio-profesionales.



Es decir la educación en los distintos niveles no puede dejar de lado lo cognitivo, aspecto central de la educación, además debe considerar la capacitación en las tecnologías y capacidades profesionales particulares, de ahí que la educación, y de manera especial la superior, tenga una doble función:

· La formación de profesionales aptos en cuestiones técnicas que demanda la sociedad actual y las empresas como parte de la sociedad; y por otro lado, y quizá el más importante;
· La formación de ciudadanos aptos para desarrollar logros en su vida personal y fundamentalmente prepararlos para el cambio generacional de los mandos directivos en lo académico y político que todo país requiere, por tanto, está obligada a fortalecer la formación ética y el sentido social de la educación para mejorar las condiciones de vida de la población en general.

Si bien, la RIEMS pretende una educación basada en competencias, desde mi punto de vista, educar es un concepto más amplio que capacitar, ya que la educación implica formación, actúa en el “ser”, mientras que la competencia es en lo que se puede “hacer”, y ser y hacer no son lo mismo, aun cuando estén íntimamente relacionados, nadie puede hacer, lo que no es, pero se puede ser sin hacer (sobre todo si nos referimos a las competencias operativas).

El aprendizaje tiene muchas modalidades y la naturaleza profunda del aprendizaje implica la transformación interna del sujeto, se aprende siempre, y cuando incorporamos información, esto nos permite comprender y transformar la realidad y también al sujeto cognoscente, es decir la educación transforma internamente al sujeto y esto conlleva una percepción distinta de la realidad, en un proceso continuo, de manera que el sujeto se encuentra permanentemente construyendo su conocimiento y “construyéndose” así mismo y ¿si el alumno construye sus conocimientos, que hacemos nosotros como maestros en el proceso de enseñanza-aprendizaje?

De acuerdo a las competencias docentes, nuestro papel mediador consiste en diseñar las condiciones, es decir la situación que facilitará el aprendizaje, la cual debe ser interesante para los educandos y acorde a sus capacidades de acuerdo a la edad y a lo que pretendemos lograr, nos compete seleccionar las actividades de aprendizaje y los recursos para lograr el repertorio de aprendizajes que el sistema educativo considera necesarios y oportunos dentro de un contexto cultural; nuestro trabajo, acortará el tiempo en que este aprendizaje puede lograrse, ciertamente los alumnos y el “Hombre” como especie, puede aprender solo, sin embargo, el avance de la evolución cultural sería mucho más lento, nuestro papel entonces, es seleccionar la situación, los medios y las estrategias para que nuestro alumnos construyan su aprendizaje y en el proceso, se “construyan a sí mismos” como personas, la relación maestro/alumno es necesaria para la educación, ya que esta humaniza el proceso, como dice Germán Dehesa, “Nadie enseña a nadie, pero nadie aprende solo”

En base a lo anterior, el individuo está continuamente aprendiendo, dentro y fuera del ámbito escolar, y todo lo que aprende tiene un significado, por lo tanto es significativo, porque implica que le damos significado a esa información de acuerdo a los referentes previos con los cuales lo podemos asociar, ahora, el ser humano no solo aprende lo necesario para sobrevivir, si no como incorpora las habilidades artísticas?, estas en sentido estricto, no se indispensables para la sobrevivencia, por otro lado lo que sí se requiere es una actitud y disposición para aprender. El aprendizaje no significativo, no existe, puesto que no se logra ningún aprendizaje que no tenga un significado para el individuo., cuando no es significativo, no hay aprendizaje.

Algunas concepciones pedagógicas consideran que el discurso verbal ya no es aplicable a las nuevas estrategias de aprendizaje, sin embargo una conferencia magistral no será nunca una aberración, sería como negar el poder de la lectura y el discurso para el aprendizaje. No debemos olvidar, que antes que la palabra escrita, los pueblos contaban su historia a los más jóvenes para transmitir su experiencia y no repetir los mismos errooficatid el aprenibrevivireoncorcia magistral no sersobreres. Sería muy difícil la evolución cultural del hombre sin la transmisión de la cultura a través de la palabra hablada, por lo tanto no debemos desecharlo como estrategia de aprendizaje, porque la comunicación verbal puede ser muy efectiva y elocuente para la motivación para el aprendizaje.

En la década de los 60’s, Ausubel planteó, que una de las principales fuentes de conocimiento, es a través del aprendizaje verbal significativo por recepción. Evidenciando que la atención y motivación, son condiciones imprescindibles para que el aprendizaje sea significativo y favorecer su asimilación.[3]

Como mencioné anteriormente, nuestro papel en el proceso de enseñanza-aprendizaje, es el de diseñar la situación en la cual el alumno va a encontrarse con los contenidos y competencias que requiere aprender, de acuerdo al perfil del estudiante que el sistema educativo a establecido, por lo tanto, el aprendizaje situado, si bien no garantiza el aprendizaje, al menos establece las condiciones adecuadas para generar el interés y la motivación necesarias para facilitarlo. El aprendizaje situado busca el aprendizaje significativo.

Ahora bien, ¿cual es la relación estructural entre el desarrollo de las competencias y el aprendizaje significativo situado para la construcción del conocimiento?

Las competencias, el aprendizaje significativo y situado, están articulados debido a que la competencia es la capacidad para manifestar un aprendizaje, el cual puede corresponder a un conocimiento conceptual, procedimental o actitudinal, mientras que el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado, son las formas de apropiarse del conocimiento.

Vargas nos dice que para Perrenaud,[4] las competencias implican, la capacidad para actuar basado en ciertos conocimientos, hace una diferencia entre competencias (capacidades) y conocimientos (representaciones de la realidad), ya que una competencia integra diferentes conocimientos. Por otro lado, Gonczi, define la competencia como “una serie de atributos como conocimientos, valores, habilidades y actitudes, que se combinan de manera diferente para llevar a cabo una tarea, de manera que se incorporan valores éticos como parte de la competencia”[5]

Las competencias profesionales involucran además del conocimiento, la interpretación, interpolación, inferencia, resolución de problemas, lo que implica procesos de razonamiento más complejos. De acuerdo a esto la “competencia es la capacidad para utilizar información dentro de un contexto determinado para atender una situación determinada y resolverla con éxito”. [6]

Esa será nuestra mediación en la educación, crear las situaciones de aprendizaje que involucren los diferentes saberes y habilidades prácticas que demanda la nueva reforma de la EMS, de manera que el alumno se vuelva capaz de enfrentar con éxito el ámbito personal y profesional, dentro de estas situaciones de aprendizaje, según Ausubel, no debe excluirse el discurso como estrategia, ya que el aprendizaje verbal no necesariamente es memorístico.[7]

Como maestros, nuestro papel es generar las condiciones dentro del aula para que el alumno aprenda en un ambiente de confianza, libertad, equidad y cordialidad de manera que no sienta amenazado su yo interior, su autoestima, ya que este ambiente ayudará a eliminar las barreras emocionales, ya que el estado emocional de nuestros alumnos, influye en su percepción de la realidad y por lo tanto en su aprendizaje.

Vargas nos indica en su artículo, que para Perrenaud, toda competencia se fundamenta en conocimientos previos y que estos se activan en el momento en que una situación demanda una acción que nos permita reaccionar eficazmente, de manera que es el problema, es decir, la realidad, lo que activa la estructura de conocimientos que nos permite entender y actuar “competentemente” en una situación determinada, así plantea, que una competencia “organiza y pone en práctica un conjunto de esquemas que sirven de base a una acción o a una operación singular. Por otro lado, una competencia servirá de soporte cognitivo para competencias más complejas.[8]

Para desarrollar competencias el alumno tiene que enfrentar situaciones “reales”, que le permitan activar y utilizar los conocimientos previos para articularlos con nuevos conocimientos, y somos los maestros, los responsables de diseñar las actividades que estimulen la activación y reorganización de los conocimientos, a través de situaciones o “problemas” semejantes con los que se enfrentaría en la realidad. El aprendizaje es una relación dialéctica, donde el sujeto cognoscente aprehende la realidad, la incorpora a su estructura mental y esto lo transforma a sí mismo, de manera que es el contacto con la realidad y la interpretación que hace de ella, lo que lo va formando como sujeto y a su vez, influye en su percepción de su realidad

Como mencioné anteriormente, el aprendizaje situado implica el diseño de situaciones de aprendizaje por parte del maestro, tanto en el aspecto operativo, cognoscitivo, afectivo y emocional, en donde el alumno sea el principal actor del proceso, las acciones deben estar diseñadas para que el las realice, situándolo en un contexto de problemas reales, las cuales además de despertar el interés del alumno, requiere considerar la estructura cognoscitiva previa, de manera que el alumno, esté en capacidades reales de lograr las acciones y por lo tanto el aprendizaje.

La acción del alumno es central en el proceso de aprendizaje, ya que esta le permitirá enfrentar situaciones hasta cierto punto controladas, de manera que puede ensayar diferentes esquemas para enfrentar el problema; el alumno ejecuta la acción cuando una situación de la realidad le requiere de cierta respuesta, es decir lleva a la práctica los diversos esquemas que le permitirán resolver con éxito una situación. Dentro de las situaciones de aprendizaje no podemos dejar de lado el discurso verbal, pues es a través de éste, que la educación se humaniza, se analiza, se critica, se socializa y es indispensable la interlocución entre el alumno y maestro para compartir experiencias, sueños, afectos y al igual que el contacto físico, es indispensable para el desarrollo armónico del hombre.

Como conclusión, podemos decir que más que aprender, es necesario Aprehender, es decir apropiarnos, coger, asimilar, apoderarnos del conocimiento, en ese sentido el aprendizaje es una forma de apropiarse y comprender la realidad, y al mismo tiempo el contacto con la realidad y con los otros nos transforma en un estado de cambio continuo.

Finalmente, el papel de la Educación y de las universidades como generadora de conocimientos, no puede olvidar su función social de ser la conciencia de un país, en ellas se encuentran sus ciudadanos mejor preparados, en quienes el país ha hecho su mejor inversión, de manera que no pueden convertirse solamente en formadores de mano de obra calificada de acuerdo a las necesidades de las empresas y el mercado; tienen el compromiso, y deben asumirlo, de formar ciudadanos concientes, críticos, responsables y competentes pero sobre todo, solidarios con los que menos saben y menos tienen, para hacer de nuestro país un lugar mejor para vivir.

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia).
[2] http://www.concejoeducativo.org/article.php?id_article=164
[3] http://www.psicothema.com/psicothema.asp?ID=579

[4] Vargas, Xavier, 2005. El aprendizaje por competencias, p.8
[5] Ídem. p.9
[6] Ídem,p.9
[7] Ídem, p10.
[8] Ídem,p.11

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